Aprender a morir para vivir

Aprender a morir para vivir

La confusión de la vida con el instrumento del cuerpo nos lleva a la pretensión de atrapar la vida en el cuerpo, y a generar una cultura que consagra la vida al cuerpo en lugar de consagrar el cuerpo a la vida. Nos resistimos a la transitoriedad de la vida en el cuerpo, pues ignoramos que la impermanencia es la clave para el aprendizaje continuo del alma.

Herencia y libertad

En la medida en que avanzamos hacia nuestra humanidad, modulamos la expresión de nuestros genes. Y si esto transcurre durante suficiente tiempo, esa expresión se convierte en infraestructura genética. 
En la vida, más allá de realizarnos, hemos venido a trascender. Uno trasciende si se realiza, y se realiza si es feliz. Cuando hay felicidad y hay realización puede haber trascendencia. Si todas nuestras acciones están nutridas por el genuino amor, sirven a la humanidad y llevan a la trascendencia.